Mostrando entradas con la etiqueta microcuento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta microcuento. Mostrar todas las entradas
sábado, 10 de marzo de 2012
domingo, 5 de junio de 2011
Desgarrador
Atravieso la frontera del sudor que nos separa y nuestros reinos ya son uno. Nuestra voz ya no se escucha, si es que aún nos queda. Solo nosotros. Solo tú. Solo yo.
Ya no seguimos el ritmo. Por fin amanece. Por desgracia. Sólo queda el cansancio, tu voz, mi música, mi nube difuminada, y la envidia del aire que nos rodea.
Mi mundo.
miércoles, 1 de junio de 2011
Fragmentos
[...Una tarde de otoño imposible de olvidar. Las hojas caían; el calor daba paso al frío; el cielo estaba claro, demasiado azul, y el sol aún no se escondía detrás de las montañas. Y mi vida se destruía junto a la tuya.]
[...Pasaron unos minutos hasta que tu corazón dejó de latir. Unos minutos angustiosos, eternos, en los que no paraba de repetir cuánto te amaba. Te veía con los ojos cerrados, con una extraña sonrisa, y mis lágrimas paseando por tu cara. Nunca olvidaré tus últimas palabras: ‘Todo irá bien’. Fue la primera vez que me mentiste. Y la última vez que te vi.]
jueves, 26 de mayo de 2011
martes, 5 de abril de 2011
martes, 8 de marzo de 2011
jueves, 24 de febrero de 2011
Vicisitud climatológica
En una extraña pirueta del destino, salí a la calle un día de sol con paraguas y me llovieron cientos de puñales en forma de palabras.
domingo, 20 de febrero de 2011
El refugio
A veces, suelo esperar a los días de viento. Entonces salgo al bosque solo para que los árboles me den la razón.
sábado, 12 de febrero de 2011
El peso de la verdad
Sentados, al borde del abismo y con sus brazos rodeándose, se juraron amor eterno. El cielo cambió de color. Ya anochecía su amor.
viernes, 4 de febrero de 2011
El peso de los sueños
Y, una vez hecha la cama, no se volvieron a ver. Aquello solo fue un error. Nadie les dijo que estaban hechos el uno para el otro.
domingo, 30 de enero de 2011
El peso de la vida
El niño se despertó maldiciendo a aquel que, sin su permiso, entró en sus sueños y robó, de lo más profundo, su esencia.
Y creció, y nunca más volvió a soñar, cabreado con el mundo.
miércoles, 26 de enero de 2011
Canción de cuna a un niño muerto
Por las grietas serpenteantes, dulce niño,
se respira la inocencia acongojada
de quien, pluma en mano, hace un cuchillo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)











